viernes, 15 de marzo de 2013

Dueños del hoy

"El pasado y el futuro no se pueden cambiar, el pasado porque ya sucedió y el futuro porque no se puede modificar lo que todavía no pasó". Algo así leí por ahí. Y se transformó en mi bandera.

Estoy cansado de que me vendan formas de modificar mi destino, futuro o directamente la vida. De lo único que somos dueños es del hoy. ¿Cuántas cosas modificaríamos si supieramos el resultado que tuvieron? Pero si no supieramos levantarnos ante las caídas, ¿tendría sentido vivir? ¿qué disfrutaríamos si no conocemos la derrota?

Generalmente cuando vivimos pendiente en cómo puede repercutir la decisión de hoy en el futuro, fallamos. Principalmente porque descuidamos lo que queremos hoy. Pretender ser feliz hoy porque supuestamente mañana va a estar todo bien es imposible.

Decidir creyendo que eso modificará el futuro es de un brutal egoísmo. Demuestra una arrogancia tal que no acepta que algo o alguien más pueda modificar el camino. Lo que uno elija hoy, el mundo y los demás electores pueden modificar el transcurso de las cosas y desbarrancar el plan.


martes, 12 de marzo de 2013

Lo difícil que se me hace criticar a Maradona


El autocontrol parece ser el motor principal en el ideal del ser humano. Si uno lograra tener autocontrol en la mayoría de las situaciones a las que debe enfrentarse, posiblemente tendría la virtud de elegir siempre bien. O por lo menos, acortar el margen de error. Desde lo que consume hasta lo que arriesga. Intentar generar un nivel de control de determinada situación es lo que buscamos eternamente aquellos quienes vivimos tomándonos el tiempo para pensar determinadas situaciones. A los que basan su vida en respuestas rápidas frente a los mismos estímulos, poco les importa todo esto.

En las drogas, por ejemplo, se da claramente este fenómeno. Todo, en el sentido más amplio de la palabra, es perjudicial en su exceso. Las drogas parecen ser el ejemplo más gráfico de esto. Si tal sustancia genera un momento de goce en uno mismo, ¿por qué habría de ser prohibida? Porque el excesivo consumo de la misma trae consecuencias que perjudican otro plano de nuestras vidas, la salud, por ejemplo. Por eso siempre debemos ir tras el autocontrol, para poder disfrutar de lo que nos hace bien por un momento y entender que ese es el único espacio en el que esa sustancia debe ocupar nuestras vidas, solo ese momento en el que la balanza está inclinada a su favor, sin afectar otros aspectos.

Hay períodos en el que uno se maneja por una línea muy delgada y pierde esa capacidad de controlar y poder diferenciar lo bueno de lo malo. Y es con las cosas que nos generan pasión, amor y sentimientos fuertes. Ahí el autocontrol parece estar muy lejos. Cuando entendemos que contra eso no podemos, que intentamos, pero no podemos lograr cierto nivel de análisis que nos deje ver hasta dónde le permitimos espacios o no. Con los ídolos pasa mucho eso.
Es esa persona que me dio muchas alegrías en determinado momento y no importa en qué plano. Porque el mío puede ser muy distinto al de otro, pero lo importante es, justamente, cuán influyente es ese aspecto en mi vida. Aquel hombre que le dio tanto al equipo de mis amores, que tanto me hizo reír, que tanto me hizo explotar, abrazarme, llorar. Que generó situaciones positivas en mi vida, que me dio razones para estar alegre al menos por un rato, difícilmente uno pueda criticarlo, entender que él es solo eso. Que solamente ocupó y ocupa ese espacio en tu vida y no todo. Él no va a resolver mis problemas, no va a pagar mis cuentas, arreglar mis asuntos familiares, mis problemas de amor y desamor, ni mucho menos, ser el referente de mis hijos. No le adjudiquemos responsabilidades a las personas públicas, que nos han regalado tanto en determinado aspecto, lo que nosotros no somos capaces de dar. Entendamos que su espacio es ese y que él ahí, ha sido lo máximo, él fue quien nos regaló el momento de goce por determinado tiempo, como la droga, pero nada más.

Entendiendo esto es que me doy cuenta lo difícil que se me hace criticar a Maradona. No soy ni siquiera de su generación. No soy argentino. No soy siquiera hincha de Boca. Nada. Solo sé, que desde el fútbol, desde su lugar dentro de la cancha, nos ha regalado un montón de alegrías.  Por haber jugado como jugó. Nada más. Y por eso hoy, cuando veo sus homenajes, sus canciones, no puedo no emocionarme. Y por momentos busco el porqué. Pero enseguida me doy cuenta que no debo cuestionarme nada. Él, desde su lugar, me dio mucho. Lo que hizo después, solo sabemos una parte. Disfrutemos de eso. Adjudiquémosle el lugar que se merece y analicemos desde ése punto, cuánto nos dio. Si pretendemos que haga lo mismo en todos los aspectos de nuestras vidas, los que fallamos somos nosotros.


“Te puede criticar el que no sabe quién sos”  - Callejeros – Puede -